ANTECEDENTES
El mundo entero se está moviendo dentro de unas situaciones críticas y severas para los jóvenes que deben enfrentarlas, los cuales al ingresar a las acciones naturales de la sociedad, les corresponden comprender, saber reaccionar y actuar cuando vayan a tomar decisiones en el desarrollo de sus vidas.
La Escuela es responsable, junto con la preparación familiar, de dar las orientaciones pertinentes para que nuestra juventud sepa afrontar con decisión y competencia de buen ciudadano, las diferentes situaciones que se le presenten.
Es así, como el Ministerio de Educación Nacional, ha elaborado diferentes documentos o guías para que los docentes apliquen en sus respectivas asignaturas y áreas, aspectos muy bien preparados. Entre esos documentos está la Guía 6, que trata de las COMPETENCIAS CIUDADANAS, en donde después de leer esta Guía, se concluye que al finalizar su ciclo de estudios uno de nuestros alumnos, tiene el constructo de ser un buen ciudadano, excelente persona, respetuosa de los derechos y cumplidora de sus deberes.
Toda la sociedad, le ha venido preguntando y cuestionando al Ministerio de Educación desde hace muchos años, por la no aplicación en el Plan de Estudios de la Urbanidad y la Educación Cívica. Es común oír y ver que los jóvenes de hoy en día son muy irrespetuosos, groseros y carecen de un amor ferviente por nuestra patria y sus instituciones democráticas. Ante esto, la respuesta ha sido sencilla, al trabajar por áreas se modifica la metodología y se tratan estas asignaturas globalmente. Respuesta que no satisface completamente y no es aplicable para todas las instituciones educativas, ya que, son muy pocas las que vienen desarrollando la implementación de estas asignaturas.
En resumidas cuentas, ante esta problemática, el Ministerio de Educación ha establecido vínculos con organizaciones que han visto las bondades de esta Guía y ha realizado convenios para la implementación pedagógica de las Competencias Ciudadanas en las instituciones educativas de la nación. Resultado de esto, ha sido el desarrollo del Programa de Educación para la Sexualidad y Competencias Ciudadanas, con ayuda del PNUD, el cual ha sido todo un éxito y el Curso Virtual y Presencial de RED@PRENDER, con ayuda de CISP, sobre Competencias Ciudadanas, que ha dado claridad para la aplicación metodológica de las mismas.
Ambos Programas han dado muchas luces y orientaciones al respecto y existe una muy buena motivación, ya que se han dado metodologías e innovaciones que dilucidan el cómo aplicar las Competencias Ciudadanas y poder combatir la falta de educación ciudadana, cívica, sexual y democrática en nuestra juventud. Como he sido partícipe de ambos Programas, he podido comprender cómo a partir de los Proyectos Transversales Obligatorios, involucrar y comprometer las Competencias Ciudadanas.
PRESENTACIÓN DE LA PROPUESTA
Nuestro país ha vivido una constante de cultura de violencia que ha tocado todos los estamentos sociales, políticos, económicos y educativos. Esta constante ha permitido permear de tal manera nuestra forma de pensar, que ante los fenómenos terroristas y de delincuencia común, hemos desarrollado una insensibilidad que obra en beneficio de las personas al margen de la Ley. Aunado a lo anterior, las organizaciones de control mundial de Derechos Humanos, han situado a Colombia como uno de los países en donde más se violan los Derechos Humanos y hay carencia de formación ciudadana. A nivel mundial, ha conmovido la violación de los Derechos en la población infantil en cuanto al maltrato, abuso sexual, incorporación a grupos violentos, trata de niños y falta de garantías sociales y educativas. Tragedias como las vividas en el municipio de Trujillo, no se pueden repetir en la faz de la tierra.
Todo lo anterior, ha tocado las estructuras educativas en cuanto a lo que tiene que ver con la realización de políticas firmes y permanentes, en donde la Escuela es la protagonista especial. Se hace necesario crear una Cultura de Paz desde la Escuela y que los docentes tomen el liderazgo necesario para ir preparando una nueva generación de colombianos, en donde la comunión permanente con la familia, permita brindar las posibilidades de hacer un trabajo permanente y en equipo para poder dar las bases solidarias y democráticas que requiere nuestra sociedad para impulsar una Cultura de Paz basada en la Reconciliación, la reparación y el Perdón.
Colombia y el departamento del Valle del Cauca, deben fomentar una cultura de paz que permita a la ciudadanía una convivencia y seguridad y la no repetición de dichas tragedias. Los índices de violencia son considerablemente altos, la intolerancia ciudadana e intrafamiliar son aspectos que están incidiendo negativamente en nuestro desarrollo, la violencia generada en los colegios es alarmante y de preocupación ya que, incide directamente en los hogares. Este problema nace de las injusticias y el irrespeto o violación de los derechos humanos y por lo tanto, el tema de la paz es de delicado manejo.
El problema se ubica en diferentes espacios de la vida de los ciudadanos: la escuela, con sus diferentes tipos de relaciones pedagógicas, administrativas, con la comunidad violencia callejera y de orden público y en el hogar violencia intrafamiliar.
La población objetivo está distribuida en todo el país y corresponde tanto a la zona rural como urbana. El problema tiene relación con la falta de una cultura propia hacia la práctica, conservación y preservación de la paz.
Necesitamos unirnos con organizaciones que propendan por la paz y al unirnos fomentar prácticas desde la escuela para la no repetición de dichos actos. En esto, el ministerio de Educación Nacional ha establecido las Competencias Ciudadanas como un elemento para fomentar una cultura de convivencia y armonía ciudadana. El presente trabajo permite establecer una metodología para desarrollar dichas Competencias en la escuela, desde el primer grado hasta el último de educación básica y media.
A PROPÓSITO DEL NUEVO DECRETO 1290/06: SISTEMA DE EVALUACIÓN INSTITUCIONAL. COMENTARIO GENERAL
Los docentes colombianos hemos vivido todas las experiencias evaluativas escolares a través de la historia. Desde las escuelas de nuestra prehistoria indígena, en donde la tribu enseñaba con la praxis, desde que los niños o niñas estaban en el vientre de nuestros virtuosos nativos, hasta cuando les tocó, por las condiciones históricas que todos sabemos, transformar el uso de sus armas rudimentarias, utilizadas para la defensa contra algunos animales salvajes y contra las inclemencias de la manigua para atacar y defenderse de su congénere. Aquí a esa educación tribal de amor por la tierra, por la naturaleza, empezó a originar pensamientos de crear “corporaciones autónomas para defensa de la naturaleza y juzgados penales, administrativos, de infancia y civiles”. La historia siguió avanzando y llega la exclusiva escuela española en un principio de vandalismo y guerra por doquier, después educación de sus vándalos y los nuestros en competencias para la paz. Bolívar abre una oportunidad de masificación con las escuelas mutuales de Lancaster y poco a poco en esta corta historia pedagógica que tenemos empieza a copiar lo que en otros países se implementaba, en ocasiones muy efectiva, como la escuela francesa y en otras cuando aquí se aplicaba, esa pedagogía ya había fracasado en otros países, como la promoción automática.
Todo se complica en cualquier actividad, cuando alguien habla o implementa un sistema de evaluación de algo; pero cuan necesario es evaluar cualquier proceso que desarrollemos: nuestra vida, nuestras relaciones, etc., lógicamente con el ánimo de mejorar, hacer correcciones y establecer planes para mejoramiento de ese algo. Recordemos que lo que no se mide en el momento oportuno, duele mucho cuando otro te lo mide, porque no va a conocer los procesos que has vivido, los resultados y las metas que te has propuesto en tu vida o en una actividad.
Hemos recorrido un camino largo de implementación de evaluaciones desde la calificación de 1 a 5; alguien nos hizo después un aumento del rango de 1 a 10; en otro sistema de evaluación, una primera nota se evaluaba de 1 a 10, la siguiente de 1 a 15, de 1 a 20, de 1 a 25 y llegamos de 1 a 30. Los que no somos matemáticos, pasamos muchas dificultades, hasta que un epónimo maestro matemático de la Normal Santiago de Cali, nos hizo descansar diciéndonos que era igual a la calificación de 1 a 5, que al pasar la nota a la escala de 10, multiplicáramos el valor que había obtenido el estudiante por 2, luego por 3 y así sucesivamente. Cuando los coordinadores descubrieron el “truco” matemático, nos revisaban las listas de calificaciones para constatar que teníamos la escala del período respectivo: 18, 17,26, etc. Seguimos con promoción automática, que sembró la falta de “apetito” intelectual en nuestra muchachada, que desemboca en el decreto 0230/02, decreto bien concebido pero para educación súper personalizada, en donde podemos ver claramente el desarrollo de nuestros logros a través de unos indicadores. Por esto, primero se derogó el decreto, que poder entender y aplicar bien la evaluación cualitativa, en grupos de 45 estudiantes en primaria, que multiplicados por nueve áreas nos da un total virtual de 405 estudiantes para evaluar cada período de dos meses, y en bachillerato cada docente tiene un número semejante en los diferente cursos que le corresponden. Por esto, nos inventamos, no sé si es una “nueva” Álgebra o sistema matemático, en donde sumábamos las letras iniciales de la valoración y dábamos un resultado atípico y antidetodo.
Promediábamos: Primer período en un indicador o al final del año S, en el otro I, en el siguiente A y en el último E, daba: S+I+A+E = La E le presta a la I y la I queda en A; por lo tanto eso quedaría: S+A+A+S =. Para unos daba S, para otros A; aquellos decían que dejaran la nota final, otro comentaba y si en el primer período se le calificó con una S, ya logró el indicador, por lo tanto superó, se le debió dar otro indicador o nombrar de monitor. Desde lejos, nuestros amigos matemáticos se reían, ante estas fuertes discusiones de la “matemática naciente”. Algunos docentes se pusieron de acuerdo y encontraron una solución salomónica: Califiquemos con números: 1= D; 2=I; 3=A; 4=S; 5=E; pero este sistema no se podía comentar mucho porque caía el látigo de la norma, etc. Como dato curioso, estos docentes con este tipo de calificación, nunca tuvieron problemas con los estudiantes en su promoción.
El decreto 0230/02, estaba bien concebido; pero como dijimos anteriormente para grados de tres o cuatro estudiantes. De todas maneras, el descontento era general, los alumnos se relajaban ante las exigencias de un docente en su área, la pereza hizo cama en nuestras aulas, se adueño de ellas y nosotros los docentes fuimos contagiados por ese “virus actitudinal”, creció tremendamente la irresponsabilidad en niños, niñas y adolescentes que están en formación, la indisciplina general nos inundó y como todos estábamos contagiados, sólo nos mantuvo a flote, nuestra ética docente profesional. Muchos docentes que exigían rendimiento y establecían controles, fueron asesinados, amenazados, boleteados, extorsionados y otros son clientes de primera clase de los siquiatras en nuestro servicio médico.
Pero, el difícil arte de la pedagogía, no tendría tanta relevancia si no tuviéramos que medir en proporciones de evaluación, la asimilación de los conocimientos que impartimos los docentes, a una muchachada que fija en estas medidas su futuro. El establecer una medida de aprobación y de reprobación, nos compromete con un altísimo grado de responsabilidad frente a toda la comunidad educativa. Toda actividad se desarrolla sin contratiempos, hasta el momento en que alguien dice: “Tenemos que evaluar”. Ante esto nos confundimos y el nerviosismo nos domina, de tal manera que todos preferiríamos pasar inadvertidas nuestras acciones de trabajo o de estudios. Pero, toda actividad debe tener una medida para poder ver en qué grado se están presentando unos resultados que nos aproximan a las metas que nos hemos planteado. Metas que están incluidas en los planes sectoriales de educación, el Plan Decenal y las metas al 2019 en educación.
Cuando se habla de calidad en este mundo globalizado y supermodernizado, nos tenemos que remitir irremediablemente a evaluar los procesos que inciden en unos resultados y nos llevan a lograr unas metas. No podemos ser ajenos a estos planteamientos, en momentos que requieren de la cualificación de toda acción. Y una acción es la educativa, en la cual los docentes y estudiantes somos los protagonistas principales. Este accionar educativo, cada día necesita de enaltecer los conocimientos como base de toda formación ciudadana.
Ahora, el ministerio de Educación nacional, abrió democráticamente sus puertas para escuchar esas quejas permanentes de los docentes, padres de familia, etc., contra un decreto de evaluación, que mermó las responsabilidades e intereses de los estudiantes colombianos, consignadas en el Plan Decenal y nos deja la responsabilidad de establecer un sistema de evaluación propio de cada institución educativa, con algunos direccionamientos de las secretarías de educación. Es una responsabilidad supremamente delicada, porque podrían surgir tantos sistemas de evaluación como instituciones educativas haya en el país y la Señora Ministra de Educación, Cecilia María Vélez White así lo ha sabido interpretar, por esto, debemos analizar esta verdad, porque cada institución educativa en nuestro país ha adoptado o desarrollado mediante investigación permanente de toda y en toda la comunidad educativa, un modelo pedagógico, el cual da las pautas para el modelo de evaluación. Si miramos la intención del ministerio, es un reto para nosotros los docentes, porque para poder realizar algo objetivo en este tema, debemos tener conformados unos equipos de trabajo investigativo en nuestras instituciones educativas, que estén apuntando hacia un modelo pedagógico institucional, con el fin de poder deducir de él el sistema de evaluación. Es un trabajo profesional que nos invita a unirnos y a desarrollar altamente nuestros conocimientos pedagógicos.
“Alrededor de 1.786 comentarios, a través de la Web, recibió este decreto para su construcción. Según la Ministra de Educación, Cecilia María Vélez White, la iniciativa surgió luego de que en la convocatoria para elaborar el Plan Decenal de Educación, 2006 - 2016, varios docentes expusieran lo perjudicial del sistema evaluativo colombiano. "Los planteamientos encontrados sobre la forma de evaluar a los estudiantes tenían mucho que ver con el proyecto pedagógico que cada uno defendía. Había enconadas discusiones, unos defendiendo uno u otro tipo de evaluación. Era clarísimo que la concepción pedagógica en las distintas instituciones y los maestros determinaban cómo concebir el tema de evaluación.
El Ministerio de Educación Nacional tomó atenta nota de nuestras quejas y después de hacer los debidos análisis de las mesas de trabajo sobre la evaluación que deseábamos, nos da la gran responsabilidad de la elaboración autónoma de un SISTEMA INSTITUCIONAL DE EVALUACIÓN. Ante lo cual debemos tener en cuenta el pensamiento del doctor Begoya, ex director del ICFES, que al respecto, dijo al periódico El Tiempo, "No es lo mismo darle autonomía a un sabio que a alguien que apenas está aprendiendo. Todo depende de la madurez de un proyecto educativo". Este comentario es valioso y es un llamado a los docentes, que tienen una formación plena en evaluación en cada institución Educativa, con el fin de que se empoderen y orienten a la comunidad educativa en la elaboración del sistema de Evaluación.
Es así, como se emite el decreto 1290, que nos da la libertad de elaborar un buen sistema de evaluación, suponiendo que los maestros tenemos una muy buena preparación en evaluación. Para nuestro trabajo nos sorprende y hemos tenido en cuenta que este decreto dice en el “ARTÍCULO 3. Propósitos de la evaluación institucional de los estudiantes. Son propósitos de la evaluación de los estudiantes en el ámbito institucional:
1. Identificar las características personales, intereses, ritmos de desarrollo y estilos de aprendizaje del estudiante para valorar sus avances.
2. Proporcionar información básica para consolidar o reorientar los procesos educativos relacionados con el desarrollo integral del estudiante.
3. Suministrar información que permita implementar estrategias pedagógicas para apoyar a los estudiantes que presenten debilidades y desempeños superiores en su proceso formativo”.
Este artículo nos habla de características personales, intereses, ritmos de desarrollo, desarrollo integral y estrategias pedagógicas, aspectos que requieren todo un proceso de investigación permanente durante el paso del alumno por nuestras aulas de clases. Sobre esto hemos charlado, discutido en el equipo de investigación, porque son aspectos que corresponden a la educabilidad de nuestros alumnos, en donde se involucran las competencias ciudadanas y los proyectos transversales obligatorios. Más adelante dice el “ARTÍCULO 12. Derechos del estudiante. El estudiante, para el mejor desarrollo de su proceso formativo, tiene derecho a: 1. Ser evaluado de manera integral en todos los aspectos académicos, personales y sociales. 2. Conocer el sistema institucional de evaluación de los estudiantes: criterios, procedimientos e instrumentos de evaluación y promoción desde el inicio del año escolar. 3. Conocer los resultados de los procesos de evaluación y recibir oportunamente las respuestas a las inquietudes y solicitudes presentadas respecto a éstas. 4. Recibirla asesoría y acompañamiento de los docentes para superar sus debilidades en el aprendizaje”.
Este artículo nos habla de los derechos de los estudiantes, en donde el numeral 1 nos dice que todo alumno tiene derecho a “Ser evaluado de manera integral en todos los aspectos académicos, personales y sociales”. Son tres aspectos a tener en cuenta en el momento de emitir mi concepto cualitativo sobre el desempeño de mis alumnos: Lo académico, que será el resultado de todos los trabajos y evaluaciones que se hayan asignado; lo personal, que es el desarrollo individual, toma de decisiones, etc. y lo social que tiene que ver con la relación con los demás, con la convivencia. En rangos, cada una de estas apreciaciones correspondería a un 33.33%; como quien dice que lo personal y social, tiene el mayor peso en la evaluación. El equipo investigativo analizó esta situación y concluyó que así como lo académico tiene unos estándares y competencias, a lo personal y social se le deben elaborar entre todos los docentes, estándares y competencias para que así, podamos hacer la autoevaluación y la coevaluación en una forma democrática y de acuerdo con el Decreto 1290.
Aunando todos estos comentarios, sacamos en conclusión, que el desarrollo personal y social del alumno, en sí, el ser un buen ciudadano, está presupuestado en las Competencias Ciudadanas y en los Proyectos Transversales Obligatorios. El problema era ¿CÓMO IMPLEMENTAR LOS PROYECTOS OBLIGATORIOS TRANSVERSALES EN LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS, PARTIENDO DE HILOS CONDUCTORES Y APLICANDO LAS COMPETENCIAS CIUDADANAS?
Cualquier comentario será bienvenido. Este artículo está basado en la realidad que se vive en las escuelas del país.
ResponderEliminarQUIEN TOME NOTA DE ESTE CURSO, QUEDARÁ CONVERTIDO EN UN GRAN LÍDER.
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